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Ya son 100 los artículos de la Bitácora de Maratania

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Bitácora de maratania

Ya henos alcanzado la redonda cifra de 100 artículos en esta bitácora desde que arrancó a finales de enero de este año.

Estos 100 artículos me han demostrado que los temas han ido más allá que de hablar de los intereses de Maratania, donde  compaginamos la edición de libros con servicios editoriales y de diseñowww.maratania.es

Por ello, aparte de artículos claramente relacionados con Maratania, he tratado diversos temas; el que más,  el de la arquitectura civil sevillana. Así, he escrito sobre las casas del XVI, XVII, XVIII y contemporánea y que completaré en sucesivos artículos con las casas del XIX, modernistas y del regionalismo.

Otros temas expuestos han sido la religión, pensamientos, música, Andalucía, etc.

Estos son los artículos más leídos:

Las Setas de la plaza Mayor de Sevilla. Mi opinión sobre el polémico Parasol Metropol de la plaza de la Encarnación sevillana. Opino sobre las luces y sombras de esta obra multimillonaria.

Casas sevillanas del XVI y del XVII. Es el artículo raíz del que parten los 17 artículos sobre los edificios civiles sevillanos de este periodo.

El Azulejo. Expongo brevemente los distintos tipos de azulejos sevillanos desde el alicatado hasta el azulejo pintado.

La Casa del Rey Moro, la más antigua de Sevilla. Sobre la, posiblemente, casa más antigua de Sevilla.

La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla. La he visitado en varias ocasiones: cuando mi padre fue médico de la comunidad, cuando estábamos editando Sevilla 360º

Otras entradas que no han tenido tantas lecturas pero que a mi me gustan especialmente son:

Sobre Maratania, el más leído ha sido Tantum Ergo Sacramentum – Fe, Arte y Cultura en Marchena, sobre el catálogo que diseñé para esta exposición.

Tengo especial cariño a los que englobo con el calificativo de pensamientos. Son eso, pensamientos que de vez en cuando me arrebatan. Os indico dos: Las Sevillas Invisibles y Esta mañana la luz me atrapó.

Sobre religión, me gustaría destacar A cada día su afán, Óscar Wilde y la casualidad (III). En estos tiempos duros que corren, Óscar Wilde me ayuda a comentar la famosa parábola de Cristo sobre los lirios del campo y sobre la necesidad de centrarnos en el ahora y alejarnos así del desasosiego de cada día.

De música, A Joy Division, la banda de Ian Curtis, con pasión, está entre mis favoritos. Joy Division ha sido uno de los más influyentes grupos y su líder, Ian Curtis, una de los cantantes más hipnóticos de todos los tiempos.

Las casetillas de apuestas infantiles en las carreras de caballos en Sanlúcar de Barrameda es una buena muestra de los artículos dedicados a  a Andalucía.

Sobre temas varios, en El Caballo Español en los Museos Vaticanos desde 1514, trato sobre el caballo español que pintó Rafael en sus frescos del Vaticano. Llevo bastantes años diseñando y maquetando la revista “El Caballo Español” de ANCCE y me sorprendí cuando leí en el famoso libro de Vasari lo que comento.

Y muchos más en maratania.wordpress.com.

Muchas gracias y, ya sabéis, si tenéis necesidades de edición, diseño y maquetación, no dudéis en llamarnos.

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
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El silencio interior

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Hoy, el artículo me lo ha regalado por correo mi amiga Gracia Rufo, mi profesora de yoga y, por tanto, mi instructora en la meditación interior:

El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego. El ruido del ego es el murmullo continuo de lo que hay que conseguir o que defender. El silencio, en cambio, es el acallamiento de ese murmullo, un estado de apertura y de agradecimiento ante una Presencia que está permanentemente en todo y a la que se llega por medio de la autopresencia.” - Javier Melloni, s.j, teólogo

Aquí tenéis un vídeo interesante en el que Javier Melloni habla sobre “Encontrar a Dios en el silencio”.

Desde pequeño, desde que me enseñó mi madre la primera oración, ésta ha sido una compañía en mi vida, pero fue en los jesuitas donde tuve mis primeros inicios en la meditación. Ya, cuando tendría unos 15 años me intentaron enseñar las ancestrales técnicas orientales para alcanzarla. Se quedó allí la experiencia. Luego con el Padre Navarrete, s.j. y las lecturas de Tony de Mello, s.j., la retomé.

Con un libro clásico de la espiritualidad rusa, “El Peregrino Ruso“, que os  recomiendo, conocí la oración continua de Jesús, que consiste en recitar “Señor Jesús, ten compasión de mí”, acompañando a cada respiración. Ese es mi “mantra”, mi oración, cuando practico la meditación interior, de la que sigo siendo un mero aprendiz a tiempo parcial.

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
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Turismo de aventura en el Hotel Rusia de Moscú

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Hotel rusia

En la Plaza Roja, junto a la catedral de San Basilio, se levantaba el Hotel Rusia, el más grande del mundo. Este mamotreto alojaba en tiempos de la URSS a los miembros del PCUS, y cuando lo conocí, era otro de los vetustos hoteles donde apilar turistas y viajeros en la capital rusa.
5 de la mañana, 12º bajo cero, el taxi nos dejó frente a la entrada del hotel. Con maletas y bolsas de viaje para cuatros manos, entramos en el vestíbulo del hotel. A pesar de la hora, había cola en recepción. Después de la gélida y militar revisión de nuestra documentación, la recepcionista nos dio nuestras llaves.
Subimos a la planta, empezamos a andar, seguimos andando, continuamos andando. Por la numeración, la habitación no debía estar cerca. Llegamos a una esquina del hotel, donde había un restaurante. Los camareros dormían en los sillones. Uno de ellos, desperezándose, advirtió nuestra presencia y, con mal humor, se nos acercó. Por señas, logramos que nos indicase por dónde ir; bueno, en realidad, sólo nos señaló que “palante”. Empezamos a andar, seguimos andando, continuamos andando, pasamos un vestíbulo con ascensores, seguimos andando y, ¡horror!, el pasillo está cerrado. A través de las puertas de cristales, nos parece ver que detrás hay un hospital; así era, éste se incrustaba en esa planta del hotel. Damos marcha atrás y volvemos al restaurante. Gesticulamos de nuevo con el camarero y creemos entender que hay que bajar al otro piso para superar la clínica y, una vez al otro lado, volver a subir.
Otra vez, empezamos a andar, llegamos al vestíbulo de los ascensores y cogemos el más cercano. Pulsamos el piso de abajo, no funciona, el del piso de arriba, tampoco. Mala suerte. ¡Hay cuatro ascensores, alguno funcionará!. Ninguno. Probemos el botón del vestíbulo y volvamos a empezar. Sí, sí funciona. Se abre la puerta y, ante nuestros ojos, aparece una enorme sala vacía (el hotel tenía un vestíbulo por cada cara y éste no tenía uso). Al fondo, un solitario empleado del hotel deambulaba aburrido. Al vernos, se acercó. Algo de suerte, chapurreaba español y nos indicó cómo salir de allí. Así, que con su ayuda, logramos superar la clínica por una planta superior y volver a bajar a nuestra planta.
Empezamos a andar, seguimos andando, continuamos andando, doblamos otra esquina con un restaurante indescriptible y, por fin, ya estábamos cercanos a nuestra habitación. Ya sólo nos quedaba superar el último trámite burocrático de los hoteles ‘soviéticos’, la responsable de planta, si no tienes tu boleto de la habitación, de aquí no pasas tovarich. Tras una hora de turismo hotelero, por fin llegamos.
Bueno, pensaréis que si hubiésemos escogido el camino correcto la cosa no hubiese sido para tanto. Sí, es verdad, pero os aseguro que andando rápido y conociendo el camino correcto, tardábamos ¡veinte minutos!
Lo triste es que el hotel lo han derribado, por lo que, apasionantes aventuras como ésta, ya no están disponibles en las agencias de viajes. ¡Qué pena!

(Este artículo tuve la suerte de publicarlo primero en www.triplannet.com, una fantástica página web donde los viajeros comparten sus experiencias)
Juan Pablo Navarro
Maratania - Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
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